Hay infraestructuras que damos por sentadas, no porque no estén ahí, sino porque nunca las miramos realmente. Las paradas de autobús son un buen ejemplo de eso: espacios mínimos, funcionales, diseñados -en teoría- únicamente para esperar. Sin embargo, a veces basta un pequeño contraste para empezar a verlas distinto. En Panamá, siempre me ha llamado la atención la diferencia entre algunas paradas antiguas...